lunes, 19 de mayo de 2008

Signos de puntuación.

Las relaciones necesitan puntos finales. Ni comas, ni paréntesis, ni corchetes, ni puntos suspensivos, ni cualquier chirimbolo que denote continuación.
Ese es mi problema. No sirvo para la redacción en las historias del corazón, para escribir ese puntito fuerte y necesario, para terminar con todo. Para mí siempre hay un paréntesis, y siempre quiero que haya puntos suspensivos. Me gustan, me acostumbré. No puedo cortar por lo sano. Siempre me quedo esperando que venga la segunda parte, el volumen 2, pendiendo de una ilusión, y me termino rehusando a ese signo FATAL.
Pero sinceramente los puntos suspensivos no me llevan por buen camino.
Les cuento a qué se refiere mi planteo existencial de los puntos finales.
Hace ya unos cuantos días que mis fines de semana giraban en torno al doc. No era una relación, no era nada. Sinceramente nada y yo lo sentía así, y muy a gusto estaba. El representaba mi mejor oportunidad para mantener la cabeza en otro lado, para disfrutar, hasta para dejar de pensar en esa persona que ya no tengo. Era mi oportunidad de ir tapando a quien se había ido.
Sin embargo, el sábado pasado se había comportado de manera diferente, para la sorpresa de mis pocas expectativas. Se mostró interesado, atento, dulce, bien fuera de contexto. Y yo, con mi desconcierto, con mis miedos de equivocarme, me mostré igual que siempre, ni más ni menos. Desinteresada pero considerada. Es decir, si bien mi cara no mostraba ser la persona más feliz del mundo, le trataba de hacer sentir, que al menos estaba cómoda, tranquila, y que aunque no me generase ternura, le quería retribuir la cortesía en cuanto estuviera a mi alcance.
Pero este último amanecer de domingo, todo cambió. Hicimos un giro de 360º y todo volvió al punto de partida. Estoy en cero otra vez. O peor, porque ahora no me hago problema por una persona, sino por dos. Por el que quería tapar inicialmente y ahora, de yapa, por el doc.
En una suerte de desencuentros, él atinó a enroscarse con una señorita en frente de mis ojos. Él quiso que yo lo viera, y yo lo ví. Esto no significó la suelta de rienda a mi bronca. No estaba haciendo nada inapropiado, porque reitero, nuestra relación, no existía, no era nada. Lo que provocó mi enojo fue otra cosa.
Cuando el doc creyó que yo ya había visto suficiente, se retiró con la joven del espacio físico que el y yo habíamos estado ocupando. Yo permanecí conversando con el sujeto que me había acompañado en el lamento de ver lo que tuve que ver. En el módico tiempo de no más de cinco minutos, el Doc vuelve al mismo lugar, yo seguía paradita exactamente en el mismo centímetro cuadrado, pero esta vez, venía solo. Se acerca decida y peligrosamente hacia mi, por lo cual el sujeto dio dos pasos al costado y se quedo mirando la pared, para dar lugar a que Doc dijera lo que quisiese decir.

Doc: Estás temblando? (Irónico)
Yo: NO (con mala cara, con mal tono).
Doc: Estás segura? (mucho más irónico)
Yo: SI. SE TE PERDIÓ ALGO?
Doc: NO (con cara de desprecio).

Sus pocas palabras, me causaron una sensación de congelación. Me quedé helada. Ahora si que no entendía nada. Qué necesidad tenía de indagar en cómo me estaba sintiendo después de verlo en semejante situación? Que buscaba? Que placer sentía? En ese momento supe que estaba enojada. O que al menos ahora, tenía un motivo para poner el grito en el cielo.
El doc se alejó como quien se va de escena, dando oportunidad al sujeto de volver y hacerme la psicológica. El sujeto me había gustado un tiempo atrás. El sujeto me pide que me olvide del patán que se había colgado como de una mamadera de la chica. El sujeto me quiere besar. El sujeto me besa.

En un tire y afloje, pienso que ya no tengo nada que perder. Que lo poco que tenia se había perdido detrás de un: "estas temblando?". Me dejo besar por el sujeto. En tanto con un ojo diviso al Doc viniendo en mi dirección nuevamente y cayendo en la cuenta de que yo no iba a poder hablar. El Doc se vuelve por donde había venido, el Doc se va.

Al cabo de unas horas, y de mi gusto por los puntos suspensivos, le escribo un sms al doc. Me responde que fue culpa mía. Que yo no le había dado bola, que el conmigo tenia la mejor. Que yo me había hecho la loca y la histérica con el sujeto y eso desató las escenas de su erotismo contra la pared. Me dice que yo me bese con el sujeto por lo cual yo participaba en el circo. Es decir, que yo también era imbécil, y que todo lo que había pasado era "una lástima".

Y acá estoy, sin poder decir "Que se muera!!!". Sigo pensando y culpándome de haberme sumado al circo que se armó. Sigo pensando que si me vuelve a decir que es mi culpa y me pide perdón, yo voy a volver atrás y a pensar que si, que fue mi culpa y aceptaré sus disculpas y volveremos al paso donde estabamos antes de que desatara el lío que se armó. Yo no puedo poner un punto final, por más punto final que se necesite. Yo sigo queriendo escuchar algo más sentido de parte del Doc. Yo sigo esperando, abrazada a mis puntos suspensivos.

2 comentarios:

Aston dijo...

Solo dos fraces t dejo...
No tenemos que esperar mas de lo que nos puedan dar...
y el que no arreisga no gana...
aston...
Beso!!!

Aston dijo...

lo deje con faltas de ortografia... jajaj soy de cuarta borralo beso paringui