Este fin de semana, tuvo repercusiones. Más allá de las quejas constantes, este finde, el barba nos soltó un poco la soga y nos pudimos agachar a comer un poco de yuyo del pastizal. Y es que una y otra vez, los procesos que nos ocurren se manifestan como una onda extensiva. Qué quiero decir con esto? Que cuando a una le va bien, es como en el dominó, influye en que a otra le vaya bien, y así sucesivamente. Lo mismo con las malas rachas claro. Si a una le empieza a ir mal, poco a poco, todo el grupo va a estar enterrado, tratando de burbujear un poco de aire, casi ahogadas, esperando algun manotazo que nos saque del pozo.
Por mi parte, después de varios meses, pude mantener el candidato por el módico periodo de dos (si, dos!!) fin de semana. Y es que el Doc, me invitó a una fiesta, haciendo partícipe de la misma al divino grupo de amigas que tanto aprecio. En fin, nos vimos de nuevo, la pasamos bien y lo importante, es que tuvo ganas de volver a verme, y más importante aún, es que yo me sentí cómoda.
Por parte de mis amigas, la onda onda también cayó de pie y se subió a una moto. (Punto y aparte: NO ENTIENDO LA GENTE QUE ANDA EN MOTO). Y es que LoGo conoció a Ken. Es decir, conocer ya lo conocía, ya lo habia mirado, observado, engustado, solo le faltaba CATARLO. Y bueno, por fin el momento tuvo su dia histórico. Ken se fue con LoGo, y ella misma, de una buena vez pudo aprender todo esos músculos que algunos años atrás, el Rouviére le había presentado en forma de imágen didáctica y sólamente ilustrativa. Oí hablar de oblicuos, de pectorales, de bíceps, tríceps, trapecio (de este parece que no había desperdicio) y algunos cuantos más. Es decir, a Ken se le divisan todos, sin excepciones. Es como un milagro de la anatomía humana. El Ángel de David. Desde acá, mis más profundos aplausos para quien logró tomarle la mano.RoGi también anduvo viento y popa, y es que el viento por fin le está soplando para el este, para el lado del río, para el lado que queda su casa. Y con el viento viene Facundo. El mismo viento que lo lleva y lo trae, esta vez, lo dejó en la orilla. Esperemos que esté bien amarrado, y que está vez, no salga a navegar, por más soleado que esté el día.
Como conclusión, el balance fue positivo. Como diría mi "amigo" Adriel: " Ya vendrán tiempos mejores, aunque estos, no son tan malos".
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